Lograr un pintado impecable no tiene que ser difícil. Aquí encontrarás trucos prácticos y fáciles de aplicar, que te ayudarán a mejorar tus técnicas, aprovechar al máximo tus materiales y conseguir resultados profesionales en cada pared y ambiente que transformes.
Si necesitas desplazar un mueble pesado, usa algo que tengas en casa: manta, toalla gruesa, etc. Colócala debajo y deslízalo con cuidado. Así proteges el piso y los muebles sin hacer demasiada fuerza.
Lava la superficie con una mezcla de 3 partes de agua por 1 de lejía doméstica. Frota con una escobilla de cerdas plásticas, enjuaga con agua limpia y deja secar por lo menos 15 días con buena ventilación. Así preparas la pared para un mejor acabado.
Usa una varilla o espátula limpia para integrar bien la pintura. Mezcla desde el fondo hacia arriba hasta que esté completamente uniforme; así se aplica mejor y se trabaja con más facilidad.
Para pintura látex (interior o exterior), consulta las instrucciones del envase para diluir con agua. Esto ayuda a que la pintura se deslice mejor, se aplique con más facilidad y deje un acabado parejo.
Si necesitas detenerte un rato, guarda la brocha dentro de una bolsa hermética y ciérrala bien. Así la pintura no se seca y podrás retomar sin problemas, incluso hasta el día siguiente. Si la pausa será más larga, mejor lava la brocha y déjala secar para mantenerla en buen estado.
Ahora es tu momento de aplicar todo lo aprendido.
Si estás listo para empezar a pintar, nosotros te acompañamos en cada paso para que tu proyecto sea fácil y exitoso.